Hoy empieza esta aventura de materializar tu nacimiento, tu vida, y tu fin en mí.
Deseo de verdad que disfrutes de este viaje tanto como yo he podido hacerlo. Conocerte, tenerte a ratos para mí, ha sido como días de calma en una cala inhabitada tomando el sol. Has sido vida. Y como vivo que eres, con tristeza y dolor, ya es hora de morir.
Morirás. No sé cuándo ni cómo. Pero cada vez serás menos hasta que no seas más que una sonrisa melancólica y feliz.
Te querré siempre, pero no siempre moriré por ti.
Gracias por el viaje.
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